Por qué las siestas diurnas son esenciales en el verano (y cómo hacerlas bien)
¡Ah, el verano! Cuando los días son más luminosos y largos, las noches más vibrantes y animadas. Cuando los festivales, las playas, las vacaciones, los viajes por carretera y los picnics en el parque parecen interminables. Asegúrate de que tu cuerpo y tu mente descansen lo suficiente para seguir el ritmo, con una sencilla —y tremendamente placentera— adición a tu rutina: ¡las siestas! Este verano tienes permiso para echarte una siesta, y aquí tienes nuestros mejores consejos para aprovecharla al máximo:
La ciencia de las siestas
Diversos estudios han demostrado que las siestas regulares de tan solo 20 minutos pueden mejorar la memoria y el pensamiento creativo, reducir la presión arterial y elevar el estado de ánimo. Es un estímulo rápido para el cerebro y el cuerpo, incluso cuando no se siente cansancio.
El momento es el adecuado
Una siesta reparadora efectiva dura solo entre 20 y 30 minutos (durante la fase de sueño ligero). Pero si sientes que necesitas más, intenta dormir 90 minutos, que es un ciclo de sueño completo. Si duermes más, podrías sentirte aturdido al intentar despertar del sueño profundo. ¡No olvides poner una alarma!

Prepárate
Lo más probable es que vayas a echarte una siesta a la luz del día, así que...
¿De viaje? Asegúrate de incluir una siesta en tu equipaje.
Viajar puede desajustar tu ritmo circadiano. Si trabajas jornadas largas y agotadoras y luego tienes problemas para dormir por la noche, acabarás con una importante falta de sueño.
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